Cuando por fin creyeron que me había ido abrieron la puerta y me vieron. Intentaron cerrar la puerta, pero yo puse el pie y no pudieron. Entonces empecé a disculparme.Les expliqué que era alérgico y enseguida lo comprendieron.
Me invitaron a entrar y estuvimos hablando y riendo durante el resto del día.
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